jueves, 18 de septiembre de 2014

El papel de enfermería al paciente renal

Sin duda la importancia del personal de enfermería en el acompañamiento del paciente con una enfermedad crónica, más aun en su estado de mayor gravedad, hace comprometer la calidad humana de la cual es atribuible el hombre.
No hay que olvidar, que el paciente renal, que viene viviendo un proceso largo y desgastante en el que no es nada fácil no solo observar, sino vivir los cambios anatómicos y por ende de su personalidad y autoestima.
Hace necesario la proporción de un trato digno, de calidad y con calidez, que solamente una adecuada preparación psicológica permitirá lograr un avance en la aceptación y afrontamiento de la enfermedad.

Hemodialisis.


Este video podemos  ver la historia de una paciente que  tuvo preclamsia durante su  embarazo, ella se sintió mal durante el último mes de su embarazo, lo cual le realizaron una cesaría, después de haberse aliviado se siguió sintiendo mal, la cual la canalizaron con un nefrólogo por el daño renal que tenía durante su embarazo,  lo más feo de esta historia  es que aun siendo un profesional de la salud, dio un giro de 180 ° , ya que ella siendo enfermera sabia cuáles son las consecuencias si no tomaba ningún tratamiento, así como  las indicaciones para poder dializarse ella sola , cambio todo en su familia, ya que tenían que ser más cuidadosos  para evitar el riesgo de infección durante el tratamiento de la diálisis peritoneal , ella tiene las esperanzas de conseguir un donador de riñón, pero le es imposible ya que los donadores se echan para atrás y tienen una lista de espera muy larga , ella le echa ganas con su familia , para poder vivir lo que le resta de su vida, ya que es muy difícil vivir con esta enfermedad.  Y este video  nos da un clave ejemplo  de que aun siendo profesionales de la salud, si no nos cuidamos, nuestra vida puede cambiar por completo.

Alteraciones somatopsiquicas y La relación paciente renal-enfermera






Lo difícil de vivir con diálisis


En este video se puede ver La historia de Jessica y sus días conectadas a una máquina, ella va narrando poco a poco sobre su enfermedad, desde que se entera como le diagnostican pielonefritis hasta  como va evolucionando , ella se dializa manualmente  en su casa en una máquina, utilizando una técnica adecuada, ella se siente muy triste , deprimida y cansada de estarse dializando, ya que si no utiliza una adecuada técnica, tiene riesgo de sufrir alguna infección y ciertas complicaciones , ella le trata de echar ganas porque tiene una hija pequeña, y trata de vivir cada día de su vida como si no pasara nada, ya que la diálisis es un tratamiento para toda la vida.

Diálisis: el fantasma de una vida intermitente


Paciente diagnosticado con insuficiencia renal crónica,  lo obliga a depender de una máquina para vivir, nos narra cómo puede vivir durante su tratamiento en hemodiálisis, este paciente  conoce muy bien el procedimiento que le están realizando las enfermeras, y utiliza los medios electrónicos para no aburrirse ya que la diálisis es un procedimiento muy largo, el emocionalmente trata de echarle ganas para ver crecer a  sus hijos , y vivir felizmente con su familia,  él nos da un consejo a todas las personas, de realizarnos estudios de laboratorios, principalmente  BH,EGO, para determinar que el estado de salud sea favorable.

Insuficiencia Renal - Historias de vida.


El proceso de duelo que vive y del cual es el único protagonista el paciente renal dentro de este andar por su enfermedad, hace evidente una serie de cambios psicoemocionales de los cuales la personalidad y los mecanismos de defensa propios del individuo, le permitirán sobrellevar este proceso patológico.
Como bien lo mencionaba Freud, en su texto Duelo y Melancolía “El duelo le impone al aparato psíquico una exigencia de trabajo, que por tanto, debe ser realizado, imposible de eludir sino a riesgo de pagar un costo enorme, este es el de enfermar.  Este trabajo - entre otras cosas- demandará un tiempo que será a su vez: cronológico, subjetivo y lógico. Esta tarea es a la vez social-cultural, del sujeto y su entorno”
Estar vivos, es digno de celebrar

“Entre riñones y riñones artificiales



Testimonio de paciente con insuficiencia renal crónica
Tratamiento con hemodiálisis e trasplante de riñón.

Estar desahuciado a la edad de 10 años es un duro golpe que puede cambiarnos la vida. Al igual que mi hermana menor, yo nací con una enfermedad congénita llamada Cistinosis que genera en los niños Insuficiencia Renal Crónica Terminal.
A los trece años de edad, mis riñones dejaron de funcionar. Sin embargo, mi vida conoció la esperanza que brinda el tratamiento de la hemodiálisis, gracias al cual sobreviví año y medio hasta que llegó mi primer trasplante renal cadavérico.

Para un adolescente de 15 años, dejar atrás los mareos, el cansancio permanente, “las bajas” de presión, el peligro constante de que se me elevara el potasio y dejar atrás las sesiones de hemodiálisis -donde permanecía atado a esa máquina tres veces por semana durante cinco horas-, significa tanto como nacer por primera vez. De pronto descubrí lo que era tener hambre y comer por gusto, no por necesidad ni obligación.
 Pero lo más importante y maravilloso fue sentir una energía jamás experimentada y que me daba por vez primera en mis 15 años la sensación de poder hacer lo que realmente quisiera con mi vida, sin límites físicos. De pronto, el tiempo se convirtió en mi bien más preciado y mi meta fue aprovecharlo al máximo. Decidí que nunca dejaría pasar una oportunidad para ser mejor.

Gracias a ese trasplante terminé mis estudios universitarios y empecé a viajar por el mundo. Actividad que se convirtió en una pasión y por la que he vivido incontables momentos extraordinarios.

En 1985 dejó de funcionar mi primer riñón transplantado. Volví a hemodiálisis y mi vida regresó a los cuidados físicos. Tenía la esperanza de volver a ser trasplantado, situación que afortunadamente llegó un año tres meses después con otro riñón cadavérico.
La vida me había brindado una tercera oportunidad y no podía desaprovecharla sin importar lo que durara. Seguí viajando por el mundo, formé mi propia empresa, realicé estudios de postgrado y practiqué muchos deportes. Me casé y comencé a interesarme en las personas que, como yo, sufrían de insuficiencia renal.
Mi vida fue realmente plena y gocé cada minuto de los 13 años que duró mi segundo riñón trasplantado.

En 1999 regresé por tercera vez a hemodiálisis. Triste porque la sombra de la enfermedad volvía a opacar mi vida pero sin perder la esperanza de volver a ser trasplantado y, con ello, vivir como sé que se puede vivir con una donación cadavérica de alguien que, de manera altruista, decide donar sus riñones con la intención sincera de ayudar. Mi salud volvía a depender de una máquina.
En medio de esta situación decidí dedicarme de tiempo completo a servir a la gente que en México necesita un trasplante de órgano o tejido. No tenía idea de cómo me iba a mantener económicamente, pero había tocado fondo. Ante lo negativo de mi vida, lo único positivo era la gratificación espiritual de dedicarme de lleno al servicio.

Actualmente tengo 45 años. Han pasado 30 desde mi primer trasplante. Mi hermana falleció a los 20 años de edad esperando un riñón que nunca llegó. Mis posibilidades de recibir un tercer riñón son muy bajas por mi alto índice de rechazo.
Aun así, estoy decidido a ir por mi tercer trasplante cadavérico. Sin embargo, esta vez reconozco que más allá de cuánto tiempo y cómo pueda vivir, lo más importante es servir a los demás minuto a minuto y hora tras hora, porque al final, todos nos vamos a ir y lo único trascendente y que realmente vale la pena es aquello que hicimos durante los años en que se nos otorgó la magnifica oportunidad de estar vivos.



Para mi, los riñones, sean naturales o artificiales, son algo digno de celebrar.